21 de agosto de 2011

Raúl: "Me han regalado afecto y no quiero defraudar"

¿Hasta cuándo ha insistido el Blackburn en incorporarle a sus filas?
Todas esas conversaciones las ha llevado mi representante. Yo he estado centrado en mi trabajo, en entrenarme duro como todos los inicios de temporada. Agradezco en cualquier caso el interés de los clubes que se han interesado por mí. Uno es profesional y valora que en esta etapa de mi vida tan bonita e interesante se tenga en cuenta mi esfuerzo y dedicación diarios. Pero el cariño que me brinda la afición del Schalke es especial e inolvidable.

Cada vez que habla usted del público que llena siempre el Veltins Arena se le nota emocionado...
Por supuesto, no me canso de repetirlo. Yo me siento aquí como en mi casa. Me han regalado toneladas de afecto y no quiero defraudarles. La gente del Schalke, sus seguidores, son los que me han dado energía para seguir jugando al fútbol a nivel profesional.

Entiende que se dispararan las alarmas al no viajar usted a Helsinki en la Europa League.
Puedo entender que desde fuera, sin conocer los detalles, alguien pudiera interpretar otra cosa, pero estaba hablado con el entrenador y tuve descanso para seguir mi trabajo específico. No hubo segundas lecturas en este caso.

Blackburn y dos proyectos millonarios como PSG o Málaga han sonado con fuerza este verano. ¿Cómo ha llevado tanto ruido mediático un futbolista como usted que vive en la discreción absoluta?
Con tranquilidad y serenidad. Tengo la suerte de tener una gran familia, mi mujer y mis hijos están plenamente integrados en la vida de Alemania y para mí estar en la Bundesliga es un orgullo.

¿Cómo es su relación con el entrenador del equipo, Ralf Rangnick?
Es buena, correcta y profesional. La que debe existir entre un jugador y un técnico. No hay ningún problema. Todos estamos centrados y unidos en dar lo mejor para el Schalke esta temporada.

¿Qué le ha seducido hasta la fecha de la Bundesliga?
Su igualdad. No hay ningún partido sencillo a priori. Nadie se puede confiar. Da igual jugar de local o de visitante. Aquí no hay ventajas. Por eso es tan atractivo el campeonato. Y por eso los estadios están llenos. La gente aprecia el talento. El nivel de fútbol es muy bueno.

En España, en cambio, no se viven buenos momentos. De momento huelga en la primera jornada...
Sigo desde la distancia el asunto y lo siento mucho. Espero que todo se arregle pronto por el bien de los futbolistas y por la imagen del fútbol español.

Dígame tres días inolvidables en su primer año en el Schalke.
Llegar a semifinales de la Champions y eliminar a clubes como Valencia o Inter son retos de club importante, esas noches fueron especiales. Como el título de Copa en Berlín, con nuestros seguidores animando a tope en el acto de celebración mientras dábamos la vuelta de honor en el estadio Olímpico, y por supuesto festejando en las calles de Genselkirchen con nuestra gente. Hay fotos de mi vida en el Schalke que ya están entre lo mejor de mi carrera profesional con un solo año de estancia.

¿Qué desafío se marca para esta temporada?
Intentar alcanzar una regularidad ideal en la Bundesliga, acoplar lo antes posible a las nuevas incorporaciones y seguir creciendo en un equipo de edad media joven, con futbolistas siempre atentos y comprometidos en el resto de competiciones.

De chaval hizo goles olímpicos, desde el córner directos, y de más mayor tiró de calidad para marcar de '' cuchara'', con una vaselina que exhibió la semana pasada ante el Colonia. ¿Cómo recibió el Veltins Arena su atrevimiento?
Bien, por supuesto. Goleamos y tuve la suerte de poner la guinda a un amplio resultado con un gol estético que el público supo valorar y yo se lo agradezco.

EFE

17 de agosto de 2011

Un hombre de palabra

"Raúl nos ha dicho que quiere quedarse con el Schalke 04 y nos pidió que se lo comunicaramos al Blackburn Rovers. Ya lo hemos hecho.", podíamos leer ayer en la web del Schalke 04. Y yo, personalmente, no esperaba menos. Raúl es un hombre de palabra y, mientras le dejen, cumplicará el contrato que firmó y devolveré a su afición, todo el cariño que ha recibido.

Y eso que estamos viendo que este no es nuestro Raúl. Si es nuestro delantero, aquel que no renuncia sus goles por nada del mundo. Pero no es nuestro ídolo, ese que en celebrar su goles se deja más vida que en meterlos, ese que después de besarse su anillo radia felicidad por los cuatro costados. Algo le pasa. Pero el fútbol es su medicina. Y sus goles, esos que ya nos hacen feliz a nosotros, volverán hacerle feliz y a él. Y tendrá de su equipo, su afición, su club, y de su técnico-falto-de-chispa, el reconomiento que se merece.

"En los últimos meses intenté en varias ocasiones hablar con Raúl, porque tenía la impresión de que algo no va bien y en todas, me respondió: "¡Todo ok!". Esto ha dicho su nuevo entrenador. Y si Raúl dice "¡Todo ok!", es que todo está ok. Palabra de Raúl, amén. Al menos de puerta para afuera. No sabemos qué es lo que realmente está pasando ahora mismo por la cabeza de Raúl. Conociéndole seguramente entrenamientos, partidos, goles. Y familia. La que siempre está con él y a la que tanto necesita. Confiemos en ellos. Y en él. Con nuestra fuerza y la suya, resurgirá, otra vez, como el Ave Fenix. Si hay alguien que nunca se rinde ese es nuestro siete.





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@futbol_internac OJO: Raúl no viaja a Helsinki con el #Schalke para jugar el partido de clasificación a la #UEL

16 de agosto de 2011

Una cuchara que nos sigue dando de comer

¡Y que no nos falte! Raúl ha empezado su segunda temporada en la Bundesliga como más nos gusta. Cómo mejor saber hacer. A pesar de que el primer partido no fue nada bien para los mineros (perdieron 3-0), la segunda jornada dijeron adiós al último puesto de la competición con una goleada. ¡5-1! Y Raúl no podía faltar.

Aunque no del todo feliz. Nos faltó alegría en su rostro al celebrar su gol, ¡¡semejante golazo!! Esperamos que sirva para convencer a todos (a los aficionados del Schalke ya los tiene ganados, gran ovación se llevó el siete al ser sustituido por Marica), sobre todo, a su nuevo entrenador, aquel que dijo que Raúl estaba falto de chispa. Y vuelva la sonrisa a la cara de nuestro ídolo y siga disfrutando de sus tiempo en Alemania.




¡Y es que a esta cuchara nunca le faltará chispa!

Nuestro siempre siete espera en la línea del área grande a que su compañero le pase el balón. No hay fuera de juego. Raúl contra el balón, da media vuelta, a ritmo de Danza Koduro, y entre el punto de penalti y el área pequeña piensa: ¡aquí va otra vaselina!
La pelota se eleva a la perfección. Sube y baja, sin que el portero pueda hacer nada más que seguirla con la mirada y acaba rozando la red. La misma donde un defensa contrario queda enredado tras intentar, inútilmente, evitar el gol. Evitar el gol de Raúl. Evitar otra vaselina de Raúl. Misión imposible.

Seguirán pasando los años, seguirán pasando los partidos. Seguirá recorriendo el mundo, seguirá siendo el rival de más y más porteros. Y seguirán sus cucharas. Seguirán siendo éstas quienes nos den de comer y nos enorgullezcan de tener este ídolo. Seguirán sus vaselinas, sin que nadie, portero o defensas, se lo esperen.

Ahí estarán, sorprendiendo a rivales, callando a críticos y haciéndonos felices a quienes le hemos visto tantas y tantas veces realizar esa jugada y no, no nos cansamos nunca.

¡Raúl sigue así!

Y sigue celebrando goles. Este ya es el tercero, ya que nuestro siempre siete ya hizo doblete en el primer partido de Copa. En el primer partido del actual campeón de Copa, que con una gran goleada, ¡1-11!, pasó a la siguiente ronda.

26 de julio de 2011

Un año sin ti

Un año sin verte vestir de ese blanco inmaculado que tanto adoramos los madridistas. Un año sin ver como besar tu anillo vestido de madridista. Un sin verte jugar en el mejor equipo del mundo. 365 Días raros, muy raros. No se termina uno de acostumbrar a no ver a Raúl en las alineaciones del Real Madrid. Aún me pasa a veces que veo el 7 de Ronaldo rondando por el área y pienso en Raúl. Al menos es un consuelo pensar que el ‘7’ fuera a parar a manos del mejor sucesor posible desde mi punto de vista. A manos de ese que siempre lucha y nunca se detiene hasta que consigue lo que quiere. Y la prueba son los 41 goles en Liga.
No me acostumbro a verte jugar rodeado de alemanes, no me acostumbrado a escribir el nombre de Veltins Arena en lugar de Santiago Bernabéu. No me acostumbro a leer “los de la cuenca del Rurh” en lugar de “los de Chamartín”, y nunca lo haré.
No lo haré porque no verte vestir de blanco es simplemente raro. Toda la vida dijiste que el día que no te quisieran te irías, pero jamás que habría alguien dentro del Real Madrid que no te quisiera.
Aquel 26 de Julio fue como la ‘muerte’ de una crónica ya anunciada. Todos (creo yo) sabíamos en el fondo que ibas a abandonar el Real Madrid. Pero era más fácil pensar que eso era una posibilidad más que existía pero que no iba a suceder y que la de seguir en el Bernabéu era la más real.
Cuando llegué a casa y conocí la noticia no me sorprendió. Guti ya se había despedido el día anterior y estaba claro que tú serías el siguiente.
Sé que algún día y volverás a vestir la elástica blanca con los veteranos, que serás directivo y quién sabe si quizás llegues algún día a presidente. Yo creo que estás predestinado a ello. Representas todos los valores del madridismo y no habría nadie mejor que tu para encarnar esos mismos valores en la presidencia.
Conocer ahora que el tal Rangnick lo ve falto de chispa en la delantera me parece un insulto a todo lo que Raúl sacrificó hace un año saliendo del Real Madrid. Me parece un insulto a un futbolista que ha sido incluido en el Once Ideal de la última Liga de Campeones. Pero así es el fútbol, no todos los vemos igual, y hay algunos que simplemente no saben apreciar lo que tiene.
Un año después de tu marcha me conformo con verte seguir marcando goles, me da igual que sea de blanco, de azul, de rojo o de verde. Si el año que viene cambias de aires y te vas a Inglaterra, pues también te seguiré. Si por algo decides retirarte, lo respetaré.
Siempre respetaré tus decisiones, porque todas las alegrías que me has dado estos últimos 17 años solo se pueden devolver con gratitud y respecto desde mi persona. Gracias por ser como eres y por no cambiar. Te seguiré allá donde vayas y ya allá donde marques.
Como ya dije el 24 de Abril, cuando se cumplió el aniversario de tu último gol como madridista,
¿Si un año sin se te ha hecho largo, como será el resto de mi vida?

Al menos me queda el consuelo de pensar que en estos dos años ya has ganado dos títulos más para tu amplio palmarés. Quién lo iba a decir, tienes más títulos que el Real Madrid de Mourinho.

Año I después de Raúl

Un año, con su 365 días, es lo que ha pasado desde aquella calurosa mañana de julio en la que estrené mi nueva camiseta de Raúl para despedir a mi siete con lágrimas inconsolables en un estadio que jamás le olvidará. Desde que Raúl bajó las escalaras del palco hasta que le perdí de vista camino de los vestuarios. Lágrimas. Todo fueron lágrimas. Sus palabras. El vídeo de despedida. Sus gestos. La afición. Sus lágrimas. Todo fueron lágrimas.

Y todo parecían ser lágrimas con nuestro siempre siete a tantos kilómetros de allí. Solo sus goles made in Raúl de su debut nos hicieron soñar. Pero empezó la Bundesliga y despertamos. Acabamos luchando, cual minero, porque nuestro equipo alemán no bajara. Sin embargo, seguimos celebrando rulogoles que nos alegraban la semana. Seguimos viendo como, pasito a pasito, el Schalke de nuestro Raúl se hacía un hueco en la final de la Copa de Alemania. Y vimos como, contra todo pronóstico, los del Gelsenkirchen se metían en una semifinal de la Champions por primera vez en su historia. Soñamos con la cuarta de Raúl. Soñamos con un Real Madrid-Schalke en la final. Soñamos y despertamos. Pero despertamos con Raúl como máximo goleador de la Champions y de las Competiciones Europeas. Solo por eso valió la pena verle poner rumbo a Alemania.

Y todavía nos aguardaba aquella final. Ganada por goleada. Aunque lo que jamás olvidaremos fue aquella celebración. Un Raúl feliz, radiente, sin separarse de su bandera de España y tirando de todo su equipo, al igual que hace en el campo, nos puso lo pelos de punta. Este era el Raúl que queríamos ver, este era el niño que amaba el fútbol que nos conquistó a todos. Y ahora él solo estaba conquistando a Alemania entera.

Se fue de vacaciones con el trabajo hecho. Al volver nos esperaban más alegrías. Otra final ganada, por penaltis. Sufriendo de nuevo. Otra sonrisa de Raúl y las pilas cargadas para empezar su segunda temperada en la Bundesliga. La suya y la de todos los que le seguimos a cada paso que da.

¡Y tanto que le seguimos! Si no olvidaré este año I después de Raúl es gracias a la Champions, a Lisboa y a Valencia. Viajé hasta el país vecino para ver como Raúl y su equipo pasaban la fase de grupos ganando al Benfica. Viajé hasta la costa para ver como Raúl se señalaba el siete en Mestalla y daba vida a la eliminatoria. Y para darle las gracias, pedirle una foto, que me firmara su camiseta y hablar con él dentro del hotel a la 1:00 am. El tiempo se quedó parado en aquel instante. Los sueños se volvían hacer realidad y es gracias a ese momento, que tengo en mi cuarto una foto con Raúl en la que me está regalando su sonrisa.

Un año descrito en párrafos desordenados, en emociones dificil de plasmar juntando sílabas, en ilusiones y sueños que hacen palpitan mis dedos y que golpean el teclado casi sin sentido. Un año inolvidable que nos ha dado portadas de periódico, sufrimiento, alegrías y la razón a todos aquellos que llevamos tatuado el raulismo en el corazón.

Pero da igual lo años que pasen, el Santiago Bernabéu seguirá echando de menos a su capitán. La afición coreo su nombre cuando marcó en Champions al Inter de Milán; cuando se ganó la Copa del Rey, aquella que le faltó ganar con el Real Madrid; cuando se volvió a Cibeles, la diosa también le echa de menos. Yo lo haré siempre, y corearé su nombre hasta que el fútbol deje de existir.

24 de julio de 2011

Raúl, supercampeón de Alemania

Campeón. Nuestro siete es de nuevo campeón, y mucho más que eso. Supercampeón. Supercampeón de Alemania, ese país donde está volviendo a disfrutar del fútbol y nos está volviendo a conquistar a todos.

Su segunda conquita fue la Supercopa de Alemania. A las 20.30 horas empezaba el partido y allí estaba yo. No hay mejor plan un sábado por la tarde noche de julio. Para mí. Un canal alemán me muestra a mi siete en mi gran pantalla del salón y, además, me enseña el idioma. A mí con que nombre a Raúl y yo entenderlo, soy feliz.

Va a empezar su segunda temporada en la Bundesliga pero la cosa no cambia. Se sufre, mucho. Se da gracias a los postes de la portería por no ir perdiendo. Se falla.

La defensa incluso toca, ¡toca la pelota!, pero sigue dando el mismo miedo que el año pasado. Ya no está Neuer, pero su recambio sigue siendo el salvador de los partidos del Schalke.

Pero Raúl sigue siendo el mismo. Hay cosas que no cambian. Baja a defender, se roba el balón. Le hacen falta y va al suelo. Se levanta feliz, con sonrisa de pillo. A trote vuelve a su área. Sabe que ha hecho lo correcto. Sabe que ha hecho lo que mejor sabe hacer, ayudar a su equipo, dejarse la vida por su equipo.

Con chispa, mucha chispa. O no poca. Eso debió pensar su nuevo entrenador, que no prescindió de Raúl en ninguno de los 90 minutos de partido. Y, además, fue elegido como el quinto tirador de los penaltis. Suyo podría ser el lanzamiento definitivo.

Pero no lo fue. Aunque si hubo penaltis. El partido acabó 0-0 y así, sin más, sin anestesia, penaltis. Creo que no ser la única que desde España sufría y se mordía las uñas de los dedos. Raúl en la lista. Cinco penaltis cada equipo. Un estadio lleno de mineros deseosos de ver a su equipo levantar la Supercopa contra el campeón de la Bundesliga del año pasado. Igual de deseosos que yo de ver a Raúl hacer doblete en sus primera temporada en Alemania.

El salvador del partido para el Schalke también fue el salvador de los penaltis. Le vimos parar dos lanzamientos y quitar a Raúl su lanzamiento para proclamarse campeón. Ya no hacía falta el quinto penalti. Ya eran campeones. Pero sí le vimos tirar el penalti a Jurado, ¡y qué penalti! También vimos al portero a hombros y disfrutar de la afición como jugador del partido.

Disfrutaron todos. Alzaron de nuevo otra copa al cielo. Vimos banderas españolas en la grada, vimos sonreir a Raúl. Con chispa, mucha chispa. Y sentimos que el fútbol está de nuevo aquí y ha venido con un trofeo debajo del brazo para Raúl, que ya lleva 18. ¿La Bundesliga? ¿La Europa League? No sé cual será el siguiente, pero a Raúl le queda una temporada por delante y no se va conformar que lo que tiene. Nuestro siempre siete siempre quiere más.


Foto: @AlexBaumjohann

2 de julio de 2011

Historia de una bandera

El pasado 21 de mayo, a muchos, Raúl nos hacía muy, pero que muy felices. La Copa. Por fin la Copa. Raúl ganaba único de los títulos que se le había resistido en el Real Madrid en su primer año en Alemania. Pero ahí no acababa todo. El árbitro pitó el final y nuestro siempre siete se acordó de lo suyos, de su tierra. Vió una bandera de España en primera fila del Estadio y dijo: ésta es la mía. No era un bandera cualquiera, en ella Raúl y todo pudimos leer: Raúl eres el mejor, regálame tu camiseta y seré muy feliz.



Cumpliría su promesa, pero primero le tocaba disfrutar como un niño pequeño de su primer título alemán. Le vimos levantar la Copa, cantar y celebrarlo por todo lo alto con sus compañeros. Y le vimos llevar esa bandera de España orgulloso por cada rincón del césped. Cuando acabó la celebración, Raúl se acordó de su promesa. Y, a cambio de aquella bandera de la que todo pudimos disfrutar durante la celebración, Raúl le dio su camiseta. Y sí, aquella chica acabó siendo muy feliz. Al igual que todos los raulistas que vimos a nuestro capitán volver a levantar un título y nos dimos cuenta con gestos como estos que acertamos de pleno cuando elegimos a nuestro ídolo.