¿Habrá cuarta?
Deseando volver a ver esa imagen...

Ayer, como pudisteis ver, tenía un presentimiento, sabía que iba a marcar después de la primera victoria del pasado encuentro.
Y así ha sido.
Me he perdido la primera parte del partido del equipo de mi hermano sólo por ver el partido del Schalke en Internet y con comentaristas alemanes.
¿Y qué?
Los goles son idioma universal y sabía que el gol de Raúl iba a llegar.
Se hizo esperar. Era el minuto 87 del partido, su gol valía un punto para su equipo, que sin duda, mereció mucho más.
Pero ahí estaba él. Vi a mi siete chutar a puerta y seguí el balón con la mirada... iba directo a portería. Desde ese instante empecé a llorar. Felicidad. Estaba llorando de felicidad y no pude parar de hacerlo hasta que terminó el partido. Felicidad inmensa, me sobraban minutos.
Y rabia, sentía mucha rabia. La misma que él cuando lo celebró. Satisfación, por fin llegó su recompensa. Él lo sabía y miro al cielo con los ojos cerrados.
Raúl dijo ayer en una entrevista “no me he equivocado al venir a jugar a Alemania” y hoy demostrará a todos el por qué.